Comunidad

“El Sindicato de Supervisores se encuentra muy comprometido con la educación, por lo que su aporte a los establecimientos escolares de la comuna es sumamente valioso”


Valentina Aguilera Marín lleva un año como directora de la Escuela La Villa Santa Rosa, emplazada en las cercanías de Salamanca, Región de Coquimbo. Cuenta que “cuando asumí como directora, la escuela se encontraba en proceso de cierre por la poca cantidad de alumnos, pero la nueva administración comunal realizó una evaluación de las condiciones del establecimiento, y, además, considerando que en las localidades aledañas se encontraban cinco villas, donde viven cerca de 500 familias en situación de vulnerabilidad social, vio la necesidad de que la escuela tenía que seguir funcionando”. Señala que esta nueva apertura la vivió como un renacer del colegio, y que para este año se plantea la ampliación de la escuela a todos los cursos, desde pre kinder hasta octavo básico y la implementación de un novedoso modelo educativo. La docente declara que “los niños que asisten a esta escuela vienen de familias muy vulnerables, por lo requieren un gran apoyo de nuestra parte y también queremos que tengan la oportunidad de recibir una educación de calidad. La idea central del nuevo modelo es que no vamos a funcionar con niveles por curso, sino que vamos a trabajar con laboratorios de asignaturas donde los alumnos van a estar aprendiendo en forma individual lo que necesiten”. Cada año el Sindicato de Supervisores de Minera Los Pelambres ha ido apoyando a diversos establecimientos educacionales y el 2017 la Escuela La Villa Santa Rosa fue apadrinada por el Sindicato, estableciéndose una relación muy cercana entre ellos. Aguilera detalla que “la relación con el Sindicato de Supervisores comenzó el año pasado en que apadrinó a la escuela aportando tanto económicamente como coordinando y participando en actividades con los niños, dándose una conexión muy especial con ellos, a partir de lo cual se generó una relación muy estrecha entre nosotros”. “Su primer aporte –señala Aguilera- fue que en el Día de la Madre le regalaron el uniforme completo, tanto la tenida formal como la deportiva, a todos los alumnos del establecimiento. Esto fue una bendición para los niños, porque muchas madres no tenían los recursos para comprarles el uniforme a sus hijos”. Después, durante el año, el apoyo del Sindicato fue la realización de actividades para los niños y padres en fechas especiales como, entre otras, el Día del Padre, Día del Niño y aniversario de la Escuela. Valentina cuenta que “el aporte final fue el desarrollo de una actividad muy especial para la Navidad. Los alumnos escribieron sus cartas al Viejito Pascuero, las cuales se las envié directamente al Sindicato, el que respondió con lo que los niños habían solicitado. Esto fue muy importante, porque nuestros alumnos nunca habían recibido el regalo que ellos querían, por lo que realmente en esta oportunidad se le cumplió el sueño a cada niño. Así que lo más bonito fue ver a los supervisores compartiendo y disfrutando con los chicos”. En este marco, la directora destaca que el aporte económico del Sindicato fue muy importante para la escuela, porque los niños que asisten vienen de familias de muy escasos recursos. “Pero más que nada –enfatiza- lo más importante fue la calidad humana y compromiso de cada uno de los supervisores, preocupándose constantemente de los niños y de pasar un buen momento con ellos, de pasar a ser parte de la vida de los pequeños. Y también la relación estrecha y de confianza establecida con nuestro cuerpo docente”. Valentina concluye que “los supervisores son un grupo que se muestra comprometido con la educación y cada año aporta su granito de arena para el desarrollo de la comuna. Me gustaría que todas las escuelas puedan llegar a contar con este aporte, donde finalmente los beneficiados son los propios niños que cuando crezcan van a trabajar en la compañía y van a formar la comuna del futuro”. Original